Aprendizajes: un ritmo colectivo

Formar una comunidad de práctica, reivindicar los ritmos de los colectivos, y (contra)mapear conocimiento colectivo son claves para sostener una red regional.
Foto: Marcela Moraga / Museo Comunitario del Agua
BASES PARA UNA RED DE HIDROCOMUNES
El encuentro dejó claro que cualquier red regional debe responder primero a las necesidades internas de quienes la integran. A partir de la pregunta sobre cómo construir infraestructuras digitales capaces de facilitar intercambios y la comunicación entre distintos actores, surgieron tres bases transversales:

Formar una comunidad de práctica

Para muchas de las iniciativas convocadas, lo más significativo del encuentro fue conocerse y reunirse por primera vez. De allí surgió el interés común por imaginar una red sostenida en el tiempo, capaz de facilitar el intercambio de saberes y experiencias entre distintas regiones. El desarrollo colaborativo de herramientas digitales compartidas para sostener tal red podría crear infraestructuras colaborativas y no convencionales, basadas en acuerdos éticos compartidos, para fortalecer la articulación regional, poniendo en relación proyectos que comparten métodos o preocupaciones, sin reemplazar la presencia digital propia de cada organización.

Reivindicar los ritmos de los colectivos

Cualquier esfuerzo hacia una red y/o infraestructura compartida debe partir de una consideración cuidadosa de las capacidades, limitaciones y/o riesgos que estar en red representa para quienes participan, sabiendo que es necesario crear condiciones para la pausa y el descanso para permitir la reflexión y continuar los procesos entre las distintas temporalidades de las personas, los colectivos, y los contextos.

(Contra)mapear conocimiento colectivo

El desarrollo de plataformas digitales orientadas a mapear la producción de conocimiento compartido podría documentar, circular y activarlo a diversas escalas. A diferencia de los mapas tradicionales —normados y legitimados por saberes considerados técnicos—, las cartografías sociales o contramapeos son procesos de creación colectiva de conocimiento legitimado por el consenso de las personas que participan. Mapear hidrocomunes, en este sentido, significa imaginar formatos que promuevan el conocimiento mutuo y hagan visibles puntos de convergencia entre trayectorias y prácticas diversas.

Dibujo colectivo: círculo de puntos
CINCO PRINCIPIOS DE DISEÑO PARA UNA INFRAESTRUCTURA DIGITAL

Formar una comunidad de práctica, reivindicar los ritmos de los colectivos, y (contra)mapear conocimiento colectivo son las bases que atraviesan cinco principios desde los cuales orientar el diseño de una infraestructura digital para sostener una red de hidrocomunes a escala regional. Para aterrizar cada principio, presentamos a continuación inquietudes que trajeron los participantes del encuentro, los intercambios en los grupos de trabajo, y las herramientas que se compartieron:

1 Ciencia abierta encarnada y situada

«¿Cómo podemos conectar varios contextos con palabras, no solo desde lo académico, sino hacer que surjan nuevas palabras y puentes entre lo territorial, lo ancestral, las culturas y la academia. ¿Cómo hacer para sentirnos cómodos uniéndonos en un mismo espacio y generar formatos comunicativos para contagiar a otras personas del cuidado del agua?»

«Es importante involucrarnos con las tecnologías, tener vínculos afectivos con las herramientas, pensar una plataforma digital como una suerte de fogata iniciática, un lugar para compartir historias y redistribuir recursos que sean de beneficio mutuo.»

«Cuando el territorio nos convoca desde lo corporal, nos involucramos como cuerpo de investigación, situándonos desde lo tecnológico y lo analógico. Esa disposición sensible nos hace entender otras inteligencias, como la inteligencia de la tierra que no hemos logrado comprender, que toma decisiones, que hace política y que muchas veces nos lleva por delante.»

Construir infraestructuras compartidas para la circulación de conocimientos implica reconocer y articular la diversidad de saberes —indígenas, comunitarios, artísticos y científicos— que las componen sin jerarquizarlos ni reducirlos a un solo lenguaje o formato. Esto significa repensar la ciencia abierta más allá del solo acceso a los recursos o a la información. Se trata de articular los contextos, problemáticas y necesidades locales al desarrollo e integración de tecnologías, que se basen en relaciones de reciprocidad y respeto por los territorios que las iniciativas y organizaciones defienden.

A lo largo del encuentro, los participantes señalaron una brecha persistente entre la cantidad y complejidad del trabajo que realizan las iniciativas y lo que las plataformas digitales comerciales son capaces de representar y alojar. A la vez, se habló de una normalización de un estado de malestar que desarticula una memoria corporal de mundos que fueron distintos y pueden volver a ser. Esa desmemoria es grave, pues “si no recordamos aquello que fue diferente en un momento, eso no es abono para un futuro.”

Frente a esto, se propuso explorar entornos digitales autónomos que ofrecen mayor control sobre contenidos, narrativas y datos; unido a la necesidad de crear herramientas “cálidas” que permitan unir lo útil con lo placentero y lo sensorial. Sobre esa base, el diseño de las tecnologías de conexión partiría desde la apertura y la transformación, no desde la rigidez, fortaleciendo relaciones de cuidado y bienestar mutuo a través de las herramientas.

PuescoFest, Curarrehue

Saberes deportivos, artísticos y territoriales confluyen en el río: PuescoFest. Foto: Matías Veras / red delcorazón

HERRAMIENTAS Y REFERENCIAS

2 Sistemas basados en ritmos y recursos sostenibles

«La inmediatez resulta agotadora. Los flujos y los medios a tiempo real ofrecen una posibilidad de comunicación, pero los ritmos de la experiencia y del aprendizaje son importantes, los rituales también.»

«Hay que considerar la dimensión ética de los sistemas tecnológicos también, pues se imbrican con sustratos geológicos, ambientales, y epistemologías, además de las economías de la atención. Los medios no flotan sobre la naturaleza; la son en otro estado.»

«Existe una tensión entre la necesidad de lograr autonomía y sostenibilidad financiera y material para mantener la creación y el cuidado de los hidrocomunes sin depender exclusivamente de un solo tipo de financiación, así como de diseñar modelos de mantenimiento que no se conviertan en mercantilización del espacio o del agua, sino en desarrollo local autosostenible y revitalización comunitaria.»

Las iniciativas de cuidado del agua ya operan al límite de su capacidad, gestionando simultáneamente frentes legales, organizativos, educativos e investigativos, a menudo con equipos pequeños expuestos a ciclos de agotamiento. Cualquier infraestructura compartida debe partir de esta realidad: su propósito no es crear nuevas cargas sino reducirlas, distribuyendo tareas como la actualización y gestión de información a través de la red. La infraestructura debe poder mantenerse con contribuciones esporádicas y ajustarse a los ritmos cambiantes de participación. Métodos como el crowdsourcing pueden facilitar este proceso. La cuestión de la sostenibilidad de la infraestructura también pasa por los impactos de los sistemas digitales sobre la tierra y el agua. Es necesario pensar en las dimensiones éticas y ecológicas de las tecnologías básicas de construcción de las herramientas digitales, los servidores que se usan.

Antes del encuentro, varias iniciativas enfatizaron que la dependencia de fondos externos y los ciclos cortos de financiamiento dificultan su continuidad. Por eso, cualquier trabajo colaborativo futuro debe encontrar formas de sumar esfuerzos, si no recursos, para sostener el proceso. Durante los intercambios, se reiteró que las redes de iniciativas y de activismo son dinámicas y dependen de ciclos, con períodos de actividad y pausa determinados por capacidades y condiciones cambiantes. Para algunos, unirse en redes más grandes y comunicar desde ahí no es sostenible aún cuando estas se plantean como infraestructuras de apoyo mutuo. Para otros, crear mecanismos de autofinanciamiento ha hecho posible seguir con el trabajo colectivo a largo plazo.

Sostener una red exige integrar el respeto, el reconocimiento mutuo y el cuidado como principios organizativos, así como reconocer los límites, distribuir responsabilidades y crear espacio para la reflexión y acuerdos de participación. En ese sentido, las herramientas digitales deben sumar, no sobrecargar; son solo un elemento dentro de un conjunto más amplio de prácticas en las que espacios como asambleas y encuentros informales son tecnologías igualmente importantes para sostener esfuerzos colaborativos.

Jornada de restauración biocultural, KÜMELKO, Nahuelbuta

Jornada de restauración biocultural, KÜMELKO, Nahuelbuta

HERRAMIENTAS Y REFERENCIAS

3 Gradientes de visibilidad y acceso

«Es vital poder decidir qué divulgar y qué no —especialmente geolocalización, detalles técnicos e imágenes— para proteger los hidrocomunes cuando la visibilidad puede generar apoyo pero también ataques o destrucción.»

«Son necesarios los protocolos de convivencia y defensa de los comunes, tejiendo relaciones entre conflictos sociales, poblaciones vulnerables y dinámicas hostiles.»

La visibilidad y la participación en una red pueden fortalecer la colaboración, el reconocimiento y los esfuerzos de coalición, pero también conllevan riesgos. Las redes y las infraestructuras digitales deben permitir que cada iniciativa establezca su propio nivel de exposición, ejerciendo control sobre qué divulgar y qué no.

Estas tensiones resaltan la importancia de generar lineamientos comunes donde cada iniciativa pueda determinar sus contenidos, decidir qué información puede compartirse, cuándo los nombres se vinculan y distribuyen, qué puede hacerse público, qué requiere un contexto adicional y qué debe permanecer protegido o restringido. Para eso, es fundamental que una plataforma o infraestructura incluya diferentes capas de acceso, opciones de publicación parcial, áreas restringidas para miembros de la red y reglas claras que regulen el uso de la información.

Si el formato es cartográfico, el mapa en sí debe habilitar visibilidades y opacidades estratégicas, pues pensar en contramapas es atender tanto a los bordes, como a las continuidades. La visibilidad, en este marco, no es un fin en sí mismo sino una decisión política que cada iniciativa debe poder tomar desde sus propias condiciones. Por eso, es clave cultivar la curiosidad y la apropiación del contenido por parte de las comunidades que participan.

Caminata colectiva por el río Guaire, Caracas

Caminata colectiva por el río Guaire, Caracas. Foto: cortesía Elisa Silva/RÍO GUAIRE

HERRAMIENTAS Y REFERENCIAS

4 Independencia técnica desde condiciones existentes

«No todas las iniciativas tienen el mismo nivel de acceso digital, conectividad estable, equipos actualizados o experiencia técnica. Estas diferencias influyen en la participación, entonces hay que orientar el diseño de las herramientas desde el principio para que funcionen bajo condiciones técnicas básicas.»

La independencia técnica debe construirse sobre las condiciones existentes de cada contexto, garantizando que la infraestructura sea accesible y escalable según la capacidad disponible. Esto implica desarrollar soluciones ligeras y de código abierto, con interfaces simples e intuitivas que funcionen en conexiones lentas y dispositivos básicos.

Varias iniciativas plantearon desde el inicio del encuentro la necesidad de “construir espacios digitales y open software para archivar información en torno a las tecnologías del agua”, reconociendo que las plataformas comerciales imponen formatos, algoritmos y condiciones de visibilidad que no corresponden a sus realidades ni necesidades. La pregunta no es solo qué herramientas usar, sino como producir una relación que permita a las organizaciones controlar sus propias narrativas en lugar de depender de las reglas de plataformas corporativas.

La dependencia de las redes sociales comerciales responde tanto a que son infraestructuras ya construidas que no requieren capacidades técnicas adicionales para su uso, como a las limitaciones de tiempo, costos, y disponibilidad de las iniciativas. Esta tensión forma parte de una reflexión abierta y continua sobre cómo alterar y complementar las herramientas digitales disponibles.

Recorrido por el estuario de Bahía Blanca, Isla Invisible

Recorrido por el estuario de Bahía Blanca. Foto: Isla Invisible

HERRAMIENTAS Y REFERENCIAS

5 Sistemas modulares de archivo digital

«El reto no es crear documentación sino la falta de infraestructura capaz de gestionar diferentes tipos de información y producción de conocimiento.»

«Imaginemos un archivo semilla que puede ser más micelar, que se resguarde como algo vivo que permita documentar, pero que también permita estar vivo y narrar lo que sucede en esa memoria territorial.»

«La investigación es una fórmula de agitación, no solamente de extracción, pues el documento es una forma de organización social. Contar historias es una manera de generar archivo; cuando creamos el relato, y lo volvemos a contar, activamos el archivo.»

Los proyectos e iniciativas generan continuamente documentos, experiencias y conocimientos que suelen quedar dispersos en diferentes repositorios, plataformas, o que no son archivados. Decidir qué registrar, qué conservar, con qué propósito y en qué contexto sigue siendo un reto central para el intercambio y conectividades posibles entre iniciativas. La falta de sistematicidad lleva a que no se logre establecer una memoria organizativa compartida o conocimiento transferible, ya sea por restricciones de tiempo y capacidad, por la dificultad de adaptar contenidos a plataformas existentes y por la incertidumbre sobre cómo narrar procesos no lineales y experienciales. La pregunta por lo político del archivo también es urgente de considerar: no todo lo que se registra debe estabilizarse o hacerse público.

Las conversaciones del encuentro abordaron dimensiones de la archivación y documentación que van más allá de lo técnico. La sobrecarga de materiales produjo como posible solución el desarrollo de sistemas modulares en los que cada iniciativa conserve el control sobre sus propios archivos multimedia mientras contribuye a un repositorio compartido y con capacidad de búsqueda. Dependiendo del acceso y la capacidad disponible, pueden proponerse índices que permitan el acceso rápido y la identificación de puntos comunes dentro de la red.

Al mismo tiempo, el archivo se imaginó como una forma expresiva en sí, capaz de amplificar las memorias del territorio y de aprender a escuchar su complejidad, sin perder los ritmos de lo análogo y lo corporal. En este sentido, archivar no es sólo preservar: es también una forma de mantener viva la memoria de las dinámicas y transformaciones de los cuerpos de agua.

Memoria del río Renaico: pesca de antaño

Memoria del río Renaico: pesca de antaño. Foto: Archivo del Museo Comunitario del Agua

HERRAMIENTAS Y REFERENCIAS

Relatos sensibles sobre un territorio invisibilizado: el estuario de Bahía Blanca, Argentina. Foto: Agustín Eduardo Rodríguez / Isla Invisible